
Querido Director:Cuando uno ve, lee y escucha los acontecimientos que se dieron, estos días, en torno al R.C. Celta, le queda la sensación de que hay personajes a los que su manera de proceder los sitúa en un plano que cuando menos resulta repugnante y nauseabundo.
Sigue el Presidente del Celta queriendo borrar del tiempo y de la existencia que desde el 15 de diciembre de 2003 pertenece al Consejo de Administración del Celta y que Ricardo Barros, actual vicepresidente, tiene una antigüedad del 10 de julio de 1999.
Para ello, entre otras estratagemas propias del poderoso terrateniente que además tiene gasolina, se somete a una entrevista, realizada por un benigno periodista que desde su torre palanganera, le pregunta que si hay “que actuar contra los anteriores gestores”. En este momento surge el Presidente cínico y contesta: "No nos preocupa. Hay que mirar hacia delante”. El hombre de lo de atrás prefiere no acordarse.
Pero, Director, estoy seguro que a D. Mouriño no le fallará la memoria para recordar las excelentes relaciones que tenía y supongo tendrá con D. Alfredo Rodríguez, por aquella época Alcalde de Nigrán y que era Director General y Consejero del Celta, todo al mismo tiempo. Supongo que a D. Ricardo Barros tampoco le fallará la memoria. Además los tres recordarán que en el Ayuntamiento de Nigrán se construyeron aparcamientos y hubo un plan general. Si no lo recuerdan se lo pueden preguntar a Antonio Rosendo que también es Consejero del Celta.
El periodista palanganero continúa con su incisiva entrevista y le recuerda el informe de los administradores concursales para así alabar y ensalzar que Mouriño siempre dijo la verdad.
Una vez más aparece el Mouriño cínico para decir: “sabíamos que decíamos la verdad”. A veces, Director, ha de preocupar que a D. Carlos le falle la memoria con la fama de empresario riguroso que tiene.
Sr. Director, de lo que uno lee, le cuentan y del informe de los administradores concursales, se deduce de forma clara y nítida que D. Carlos Mouriño estaba de acuerdo con D. Alfredo Rodríguez, entre varias cuestiones, en los criterios contables que se aplicaban en el Celta y por ello, con los demás consejeros del Celta, firmaron, todos los años, las cuentas el Sr. Mouriño y el Sr. Barros. Por tanto los tres tenían y decían la misma verdad.
La desgracia deportiva de descender a 2ª División, cuando había recibido un equipo en 1ª división y en U.E.F.A. y no ascender al año siguiente, origina que el iracundo Sr. Mouriño, viendo el desastre que tenía en las manos, decida buscar culpables y no se le ocurre mejor idea, con la ayuda de Angel Piñeiro, Secretario del Consejo y asesor jurídico que ya no lo es, que decir que la Sociedad es un desastre económico y que por ello pasa lo que pasa. Y a partir de ahí genera una serie de olas que llevan desde la ampliación de capital a la ley concursal.
En definitiva, ahora el Presidente, Sr. Mouriño, bajo el palio de los palanganeros de turno, aparece como el gran hacedor de la transparencia.
Sr. Director, cuando a personas que conocen y conocieron al Sr. Mouriño se les comenta que Mouriño es igual a transparencia, lo mínimo que hacen es esbozar una sonrisa y sueltan aquel refrán que dice: “Díme de lo que presumes y te diré de lo que careces”.
La verdad es que no se lo que contestarán si se hace tal comentario en Méjico. ¿Usted lo sabe, Director?. Yo sí.
Saludos.
Manuel Galocha - 8-12-2008