Por Una Navidad Sin Balas
Te comento breve una anecdota que cada año comparto con mis amigos. Mi hijo tenia un año y cuatro meses (hoy tiene 5) y se encontraba celebrando con su mama y su abuela la llegada del año nuevo, en casa de su abuela, una casa humilde de techo de lámina, de esas que aún existen en el centro de Veracruz. Recien terminaban de romper la piñata, escasos minutos antes de la media noche, cuando los vecinos del callejón, decidieron guardarse en sus casas para, precisamente, evitar las balas perdidas.
Las campanas de la iglesia sonaron, y mi esposa, sosteniendo a Carlitos en sus brazos, escuchó un sonido, como cuando destapas una sidra añeja, sintió un calor en el pecho y vio a Carlitos bañado en sangre y con un llanto que rompía el corazon. Sin saber que pasaba y presa del panico, corrió deseperada buscando ayuda, apoyo que encontró en un vecino quien es médico y de inmediato colocó una toalla en la cabeza de Carlitos, le arrebataron al niño, porque, ella, mi esposa, estaba en shock.
El medico de inmediato se trasladó al Hospital Regional, los vecinos me alertaron via telefónica, pues yo aún no llegaba a la casa de mi suegra. Y lo unico que comprendi fue que me trasladara de inmediato al Hospital... salió una mujer, quien era la subdirectora del hospital y ella me calmo informándome que mi hijo estaba en traslado del radiologo, de unas placas que le hicieron en su cabeza. Entré con ella... y mi hijo en una cama, confundido lloraba. Le tomaron nuevamente otras placas, y en menos de quince minutos, trascurrida la media noche, el hospital estaba lleno de los especialistas del area infantil, a quienes agradezco profundamente su inmediata intervención. Anestesiólogos, Cirujanos, Traumatologo, Pediatras, Cardiólogo, la jefa de enfermeras, todos ellos, listos para intervenir a Carlitos.
Como una muestra de que Dios existe, el director de Pediatría, me explicaba que jamás habian visto un caso como este: una bala calibre 45mm, había entrado en la cabeza de Carlitos, por rebote en el suelo, causando solo lesión en la piel de entrada y salida. Milímetros más o milimetros menos, esa bala pudo haber lesionado a Carlitos para siempre o incluso quitarle la Vida.
Esa noche, amigos que trabajan en la Policia, amistades que comen en mi negocio, se enteraron de lo ocurrido, y pronto, nos ayudaron a infructuosamente encontrar un culpable. Tu sabes que una bala calibre 45mm, puede viajar hasta kilómetros del lugar del disparo. Una persona que dispara un arma al aire, se puede convertir en asesino. Esa noche desafortunadamente, solo Carlitos sobrevivio. Otros tres niños murieron. Te pido por favor, que nos ayudes a pedirle a la gente, que esta Navidad sea una Navidad sin balas. Acción que cada año le pido a mis amigos, como tu, que hagan de este mensaje masivo; no por mi, ni por Carlitos, sino por todos los niños que no lograron sobrevivir. Por ellos, mi hermano, por ellos.
Tu amigo, Nelo Ceballos
Aunque unidos conmigo estamos en el Mundo, cual plumas de quetzal en un penacho; aunque somos cual piedras de un mismo collar, una sola vez pasa nuestra Vida. En un día nos vamos, en una noche somos del reino de los muertos. ¡Ay, aquí solamente hemos venido a conocernos, solamente tenemos en préstamo la tierra!. Vivamos así en paz, vivamos en concordia. Paz, amor y union a los pueblos de América y el Mundo.