VIGO/PONTEVEDRA (MORRAZO-tribuna) .- Al final, entró en la convocatoria uno que no contó para nada en todo el año, es chaval de la cantera, hermano de Jonathan Aspas, procedente del filial y remiendo para rellenar la convocatoria. Pero le mandaron salir llegado un momento del partido, va y la lía y acaba saliendo en hombros. Un canterano poco menos que desconocido para la mayoría de los aficionados, salva al Celta y deja más en ridículo a un plantel donde la torpeza y la inutilidad han sido una constante durante toda la temporada. Ahora, no faltan quienes celebran este triunfo como una gran hazaña, cuando lo que habría es que estar lamentando esta nefasta temporada. Y cuando don Carlos vuelva de México, a donde al parecer marchó para sus urgencias político-empresariales, seguro que nos soltará el discurso de lo importante es lo otro, salvar la economía del club y esto de lo deportivo pues...era previsible porque estabamos volcados en lo otro, tal y cual... Y habrá muchos que le aplaudirán. Porque hay mucho agradecido... no le quepa a usted la menor duda. Mientras, el futuro del Celta, aún en Segunda, sigue siendo una enorme incógnita.
CELTA: Falcón, Edu Moya, Noguerol, Jordi, Roberto Lago, Trashorras (Jonathan Vila, min.86), Rosada, Muchu, Dani Abalo (Danilo, min.82), Óscar Díaz (Iago Aspas, min.59) e David.
ALAVÉS: Bernardo, Nacho Garro (Moreno, min.78), Cuevas (Óscar de Marcos, min.49), Almirón, Raúl Llorente, Igor, Caneda, Sánchez, Garitano e Javi Guerra (Juanjo, min.66).
GOLES: 1-0, min.80: Gran centro de Dani Abalo e cabezazo inapelable de Iago Aspas.; 1-1, min.-88: Juanjo desvía a gol un centro desde a esquerda; 2-1, min.94: Iago marca tras un rexeite do porteiro.
ÁRBITRO: González González, do comité castelán leonés. Expulsou a Almirón (min.90) Amonestou a Michu, Noguerol, Dani Abalo, Iago Aspas, Cuevas, Almidón, Caneda, Nacho Garro, Kalderón, Garitano.
CAMPO: Estadio de Balaídos, 24.032 espectadores.
Para Julio Bernardo, "Iago Aspas, un descarado chaval que entró de tapadillo en la convocatoria, ha rescatado al Celta de un final de temporada agónico, acaso trágico. El joven moañés inyectó al deprimido equipo de Eusebio una energía desconocida, anotó dos tantos como dos soles, y confirmó que el Celta tiene en casa las soluciones que busca fuera.
Hasta su irrupción, el equipo vigués fue presa de pánico. Nada le distinguió del equipo invertebrado y de moral quebradiza que domingo a domingo se ha arrastrado sobre el césped. Elaboró mal, defendió peor y, con viento a favor, dio vida a un adversario que le superó en juego y templanza. Hasta que Aspas entró, la pelota fue un estorbo y el equipo un manojo de nervios. El chaval les dictó una lección de desparpajo y madurez y asombró a Balaídos".
Para el periodista vigués David Moldes, La gloria ha desbordado por un día a Iago Aspas que tras convertirse en el nuevo ídolo de la afición del Celta después de sus dos goles de ayer ante el Alavés, "he recibido en el teléfono móvil unos doscientos mensajes, y llamadas -declaró a EFE- no sabría decirte cuantas, pero por ahí andará la cosa".
Desde que acudía a Balaídos a ver los partidos del Celta cuando jugaba su hermano Jonathan, el pequeño de los Aspas soñaba con un debut como el de ayer. El jugador disfruta con humildad de su heroica irrupción en el primer equipo del Celta.
Rodeado de su familia, y protegido por sus amigos, Aspas intenta digerir el éxito. "Todavía estoy en una nube. No paro de recibir llamadas de los medios de comunicación. Por la calle todos me felicitan. Esto es algo increíble", desvela el futbolista.
"Iago Aspas ahuyenta los fantasmas", titula en su portada el Faro de Vigo, "El descaro de un virtuoso del balón con olfato de gol" o "Un canterano salva al Celta" recoge en sus páginas La Voz de Galicia, con una foto de Aspas sobre los hombros de su compañero Dani Abalo.
"Espero que no sea sólo cosa de un día. Es el partido con el que siempre he soñado. Debutar con el Celta en Balaídos y marcar dos goles es una felicidad que no se puede expresar, pero ahora no puedo parar. Tengo que seguir trabajando duro para que la próxima temporada pueda estar en la primera plantilla. Voy a morder", avisa Aspas.
El jugador debutó con el primer equipo la pasada temporada en Salamanca. Antes, con 18 años, llegó a ser convocado por Fernando Vázquez para un partido de la Copa de la UEFA contra el Newcastle, aunque no jugó.
Su frescura, su velocidad, su arranque explosivo y sus cambios de ritmo le han valido el reconocimiento de los técnicos de las categorías inferiores del Celta: "Si fuese argentino valdría 15 millones de euros", llegó a decir antes de su marcha el ex director de cantera del Celta José Luís Molina.
En el campo, Iago da sensación de fragilidad. Mucho más débil físicamente que su hermano Jonathan, suple esa flaqueza con una enorme calidad técnica. Esta temporada ha despuntado en Segunda División B, una categoría que ya se le queda pequeña.
Su timidez ante las cámaras o los periodistas la pierde en el terreno de juego. Iago es un futbolista con mucho carácter, que destaca tanto por su calidad como por su facilidad para ver tarjetas amarillas. Para Aspas no hay nada peor que estar en el banquillo. Él es un ganador.
"Yo siempre aspiro a lo máximo. Para mi es un aliciente más recordar que Jona -su hermano- ha llegado al primer equipo sin que nadie le regalara nada, más bien todo lo contrario. Soy un ganador y seguiré luchando, dando guerra", insiste.
A diferencia de su hermano nunca ha jugado en las categorías inferiores de la selección española -Jonathan, que ahora milita en el Piacenza de la serie B, formó parte de la selección española sub-16 que ganó el Campeonato de Europa en la República Checa en 1999-, pero tampoco le preocupa:
"Ahora mismo ese sueño está lejos, pero también lo estaba éste hace unos años y mira", apunta Iago, mientras repasa las portadas de la prensa: "Mi madre compró casi todos los periódicos esta mañana. Este es un recuerdo inolvidable, por eso la camiseta con la que jugué ayer ya la tengo bien guardada. Esa es para mí", bromea el futbolista.
El jugador cumplirá veintidós años el próximo mes de agosto. El mejor regalo, como él mismo reconoce, sería formar parte del primer equipo la próxima temporada y, después, lograr el ascenso a Primer División. Pero para eso aun queda mucho tiempo. Ahora toca disfrutar y esperar que la próxima semana regrese su hermano e ídolo para celebrarlo juntos. "Este éxito también es del", concluye Iago Aspas.