Vigo (MORRAZO-TRIBUNA).-Wagner Molina, coordinador de los Campus de Verano, está convencido del gran valor que éstos entrañan ya que “fomentan el espíritu del celtismo en los niños”. El técnico brasileño asegura que “la participación está superando los datos del verano pasado” y anima a todos los niños y niñas a inscribirse para “vivir una semana inolvidable”. Todavía restan dos turnos del Campus de Vigo, además de los que se han organizado en otras localidades de Galicia.
La XIV Edición del Campus de Verano está siendo todo un éxito. En su segundo turno, el Campus de Vigo acoge a más de 100 niños, mientras que la próxima semana se espera la participación de unos 150 pequeños en el tercer turno: “estamos superando los datos del verano pasado, también en otras localidades, donde los concellos ayudan a promocionarlos”.
Wagner Molina tiene claro cuál es el gran objetivo de los Campus: “fomentar en los niños el espíritu del celtismo. Que sean del Celta, conozcan el club y les guste formar parte de esta entidad”. Para conseguirlo, todo está pensado para que los niños vivan una semana como auténticos futbolistas del equipo celeste: “trabajan en las instalaciones del primer equipo, se cambian en los mismos vestuarios que los jugadores, conocen la sala de prensa… todo esto les causa mucha impresión”. Tan importante es hacerles sentirse del Celta que “incluso cuando terminan los entrenamientos, se les facilita una equipación con los colores y el escudo del club”.
Uno de las características más importantes de los Campus de Verano, y que también contribuye a fomentar el celtismo entre los pequeños, es la presencia de personal técnico del club: “los organizadores, entrenadores y preparadores físicos son profesionales que a lo largo de la temporada trabajan con el primer equipo y las categorías inferiores”. A ellos se suman Vlado Gudelj y Milorad Ratkovic, leyendas del Celta que conviven durante toda la semana con los niños y niñas.
Molina explica que los niños “trabajan cada día determinados aspectos futbolísticos, como el pase, el control, la conducción… y los últimos días aplican todos los conocimientos aprendidos a través de partidos y pequeños campeonatos”. Todos estos conocimientos forman parte de un plan de trabajo minuciosamente desarrollado por los técnicos del Campus, que planifican y diseñan los contenidos semanales “en función del número de niños, sus edades y sus capacidades”.
Pero la formación que reciben va mucho más allá del campo de entrenamiento: “tratamos de enseñarles mucho más que lo puramente futbolístico. Aprenden las normas de conducta en el vestuario, las formas a la hora de comer, conocen la vida del atleta profesional, cuáles son los hábitos de vida saludables… son cosas que incluso les van a servir en el día a día de su vida”. Además, los participantes en régimen interno pueden disfrutar de actividades como piscina, informática y clases de inglés en las instalaciones del Colegio Marcote.
Molina se despide animando a todos los niños, niñas, padres y madres a confiar en los Campus de Verano del Celta. Aquí podrán vivir una experiencia única e incluso llegar a formar parte de las categorías inferiores del Celta, algo que ha sucedido en anteriores ediciones, tal y como explica el coordinador de los Campus: “el año pasado algunos niños participantes fueron seleccionados para jugar en los equipos base del Celta. Un chaval con buenas condiciones futbolísticas puede venir con la ilusión de llegar a jugar en el club”.